
A principios de enero de 2026, Transmashholding rusa y el Instituto Kurchatov anunciaron un proyecto conjunto para desarrollar una nueva generación de locomotoras de tracción equipadas con pequeñas unidades de energía nuclear, con el objetivo de ofrecer una solución energética revolucionaria para el transporte ferroviario. El proyecto prevé integrar un sistema compacto de generación de vapor nuclear en la plataforma de la locomotora, lo que ofrece un alcance teórico de decenas de miles de kilómetros. Es especialmente adecuado para líneas ferroviarias no electrificadas y podría mejorar significativamente la eficiencia del transporte de larga distancia.
Sin embargo, el plan de I+D pronto generó controversia. El 19 de enero, TMH emitió una aclaración oficial en la que afirmaba que las locomotoras propulsadas por energía nuclear no figuran actualmente en la agenda de la empresa, que la tecnología relacionada sigue estando muy lejos de su aplicación práctica y que no se ha tomado ninguna decisión formal al respecto. La empresa también retiró la declaración anterior realizada por su director ejecutivo, Kirill Lipa, en un foro sobre el lanzamiento de dicho desarrollo.
Las locomotoras propulsadas por energía nuclear no constituyen un concepto totalmente novedoso. En la década de 1980, la Unión Soviética desarrolló una locomotora con reactor de neutrones rápidos para un sistema ferroviario de misiles, que posteriormente fue descartada debido a tratados internacionales. El renovado interés se atribuye en gran medida a los avances logrados en la tecnología de reactores modulares pequeños, cuyas características de tamaño, peso y seguridad han mejorado significativamente, abriendo nuevas posibilidades para la aplicación de la energía nuclear en el transporte ferroviario.